3 de diciembre de 2011

Con profunda tristeza………




Hoy les contamos a todos nuestros socios y amigos, que en el día de ayer viernes 02 de diciembre, a los 84 años, dejo de estar entre nosotros, el señor  Tarquino Augusto Cesar DALLE NOGARE, uno de los primeros miembros de la Asociación, además de cofundador, socio honorario, presidente de la AACAM por 25 años, vaya desde aquí nuestro respeto y cariño a sus hijas Evangelina y Silvina, su hijo político Hernán Igarzabal , junto a dios descanse en paz.



victor PUNGITORE.


Queridos amigos:
Suelo escribirles a ustedes comentándoles algún artículo, invitándolos a alguna feria, enviándoles algún chiste y a veces, tal vez no las necesarias, alguna oración.
Hoy va a ser distinto, ya que tengo que decirles que una persona muy querida por mí acaba de fallecer, víctima de una larga, cruel y penosa enfermedad que padecía desde hace demasiado tiempo.
Conocido de muchísima gente, fue Presidente de la querida AACAM durante 25 años, en una época bastante difícil para nuestro país y para los que nos volcamos al apasionante hobby del coleccionismo de las armas y las municiones.
A pesar de las dificultades enormes de la época, este gran hombre supo sacar fuerzas y llevar adelante a la AACAM.
Todavía conservo recuerdos imborrables de cosas vividas en la sede de la calle Salguero y también de la ubicada en la calle Arenales, todos departamentos propiedad de este Presidente, así con mayúsculas, en donde funcionaba la AACAM.
Luego, gracias a su empeño y la plata que puso de su bolsillo (A veces recuperada y muchas otras no) se pudo comprar la actual Sede Social de la calle México 1420, donde actualmente funciona la Asociación.
Creo que todos ustedes sabrán que estoy hablando de Tarquino Augusto César Dalle Nogare, más conocido por todos con el apodo de NINO.
Hoy, querido Nino, quisiera rendirte un pequeño homenaje escribiendo algo para vos, pero la emoción que siento recordando las largas charlas que teníamos al llegar temprano a las reuniones de los viernes y las visitas que hiciste a mi casa, no me dejan ver bien el teclado.
Se que este no va a ser un adiós y que en algún momento nos vamos a encontrar.
De lo que si estoy seguro es que ya debés estar abrazándote y riéndote con los viejos amigos Battistessa, Albino, Cutrona, Bertrand, Secilio, Norman, Seco Fernández, Vicente Lo Prete y tantos otros que estarán para vos.
Yo te digo, humildemente, querido Nino, gracias por tanto que nos diste, me despido de vos con un hasta que nos volvamos a ver y les pido a los amigos que quedan en este mundo, que recen una oración a tu querida memoria y ruego para que Dios le dé a tu querida familia la fortaleza y la templanza necesaria para soportar tu ausencia.

Jorge Telias